4.28.2012

No correspondido.

-Y ahora despeja la x.
- ¿Qué?
Mario suspira, le arrebata a Diana el lápiz y rodea con un círculo la x a la que se refiere.
- Ah, vale. No es tan complicado, entonces.
-No, no lo es
El chico resopla ostentosamente.
-¿Te agobio, no? - Dice la chica.
-De ti no, de esta parte, sí.
-Ah. Muy bien, muy bien. Comprendido.
Diana se pone de pie y comienza a meter sus cosas en la mochila.
-¿Qué haces?
-Me voy, ¿no es eso lo que quieres?
-Bueno...


















Mario la observa en silencio mientras recoge. En el fondo, siente que se vaya. Diana no está tan mal. No tiene la belleza natural de Paula ni su cuerpo y le falta la magia que desprende esta allá donde va. Pero es mona y tiene un punto de locura muy simpático.
-No te pongas así
-Si llevas todo el rato quejándote. Cuando le explicabas las cosas a Paula no te quejabas. Es más, hasta sonreías. ¡Pues perdona por no ser Paula!
Los ojos de Diana brillas, húmedos, llorosos. Alguien que hace tres días era el hermano de Miriam, ahora se ha transformado en su obsesión.
-Verás Díana...
-Tu estas enamorado de Paula.
-¡¡Qué dices!!
-Para mí está muy claro, estás loco por ella.

-Se nota Mario. Todo lo que te pasa es porque ella te gusta. No duermes, no comer bien, estás más despistado que de costumbre. Incluso miras hacia nuestro rincón de clase, frecuentemente. Es por Paula. Todo es por ella, ¿verdad?
Pero Mario no responde. Cuando Diana vuelve a mirarlo, él aparta sus ojos de ella.
-Así que estoy en lo cierto.
La chica suspira. Le duele, le duele en lo más profundo de su alma.
-¿Por qué Paula? ¿Por qué todos se fijan en ella? ¿Qué tiene?
-No sé.
-Hay más chicas en el mundo, ¿sabes? - Se tono es de reproche, valiente, sincero-. Tú no has estado con ninguna, ¿verdad? No has besado a nadie. ¿Me equivoco?

Mario vuelve a quedarse callado. No quiere contestar a so.
-¿Y qué vas a hacer? ¿Esperarla toda la vida? ¿Esperar que la chica de tus sueños algún día descubra que su amigo de la infancia la quiere? Y, mientras, soportarás que salga con otros, que la besen, que se la lleven a la cama.
-¡Joder, Diana! ¡Déjame!
-¿Serás virgen hasta que ella se encapriche de ti y pase del resto?
-¡Coño, Diana, te he dicho que me dejes! ¡Aunque te joda, la quiero a ella, no a ti!

















En ese instante, Miriam entra en el cuarto sin llamar. Diana sale del dormitorio apartando con el codo a su amiga y con aquella última frase clavada en el corazón.

*Extracto del libro Canciones para Paula. No se los recomiendo, pero me gustó la maldad de esta parte.

2 rawwr's:

Milex dijo...

you just stole my heart

Dezazu dijo...

Acabo de encontrar tu blog y me ha encantado, asi que para no perderme nada te sigo desde ya!!
Te invito a dar una vuelta por mi rinconcito
Un Saludo